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Páginas de archivo año a año con PDFs de folletos, especificaciones clave y enlaces a modelos relacionados.
Este archivo reúne 109 folletos que documentan la evolución de la serie Mercedes-Benz SL desde 1955 hasta 2024. La colección abarca siete décadas e incluye los modelos 190 SL, 230 SL, 300 SL y 350 SLC en sus respectivos períodos de producción. Los catálogos de concesionarios originales proceden de 18 mercados internacionales, reflejando variantes regionales y opciones de equipamiento. Este archivo resulta esencial para historiadores del automóvil, investigadores y entusiastas interesados en la herencia de diseño y la presentación comercial de los automóviles deportivos Mercedes-Benz.
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Los materiales originales del fabricante documentan los equipos y opciones tal como se ofrecieron.
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En 1955, cuando la 190 SL llegó a los mercados europeos, competía contra un panorama de roadsters británicos y franceses que dominaban el segmento. Mercedes-Benz presentó un automóvil diferente: más refinado que sus rivales, con un motor de 1,9 litros capaz de 105 caballos, transmisión manual de cuatro velocidades y frenos hidráulicos. El carácter alemán se imponía sobre la com
Cuando el 190 SL llegó a los concesionarios españoles en 1956, competía directamente con el Jaguar XK 140 y el Porsche 356 en el segmento de deportivos de lujo. El motor de tres litros entregaba 120 caballos de potencia, suficientes para satisfacer a conductores que buscaban elegancia más que velocidad extrema. La suspensión independiente y la carrocería de acero garantizaban s
El motor de 1,9 litros de la 190 SL entregaba 105 caballos en 1957, suficientes para una aceleración ágil pero nunca brutal. Lo que distinguía este roadster era su estructura: bastidor independiente, suspensión de brazos desiguales, y un equilibrio de pesos que hacía de cada curva una conversación entre piloto y máquina. Disponible con techo desmontable o fijo, ofrecía dos form
El catálogo de 1958 presentaba dos configuraciones de carrocería: el descapotable puro y la variante con techo duro extraíble, ambas compartiendo la misma estructura de acero y aluminio. El motor de cuatro cilindros entregaba 120 caballos de una cilindrada de 1,9 litros, suficientes para un comportamiento dinámico sin pretensiones de velocidad máxima. Dos formas de disfrutar de
Cuando el catálogo de 1959 llegó a los concesionarios españoles, la 190 SL se presentaba como el roadster accesible de Mercedes, con motor de 1,9 litros y 120 caballos. Ofrecía dos configuraciones: el descapotable de líneas limpias y el coupé con techo desmontable, ambas buscando seducir al comprador que deseaba prestancia sin el precio de la legendaria 300 SL. Las suspensiones
Cuando el modelo llegó a los concesionarios españoles en 1961, se presentaba con dos opciones de carrocería: el cupé cerrado y el roadster descapotable. Ambas variantes compartían el motor de cuatro cilindros de 1,9 litros con 105 caballos de potencia. Los compradores españoles apreciaban su equilibrio entre refinamiento y capacidad de conducción, una propuesta que se diferenci
En 1962, mientras el mercado europeo se disputaba entre el Jaguar XK150 y el Triumph TR4, la 190 SL llegaba con una propuesta diferente: deportividad accesible sin renunciar al apellido Mercedes. Su motor de cuatro cilindros y 1,9 litros entregaba 120 caballos con una eficiencia que atraía a compradores sensatos.
Cuando la 230 SL llegó a los concesionarios en 1964, se posicionaba como el roadster que reconciliaba la pasión deportiva con la solidez ingenieril alemana. Su motor de 2,3 litros entregaba 150 caballos de forma lineal, mientras que la suspensión independiente y el innovador techo desmontable la diferenciaban de competidores más temperamentales.
En el mercado ibérico, el 300 SL llegó como símbolo de la reconstrucción alemana: un deportivo de verdad, no un sedán disfrazado. El motor de seis cilindros en línea con 3.0 litros entregaba 215 caballos de potencia, suficientes para alcanzar velocidades que pocos rivales españoles o portugueses podían igualar. La versión descapotable conquistó más adeptos que el coupé de puert
El catálogo de 1959 ofrecía la carrocería roadster como alternativa al icónico modelo de puertas gaullwing. Con la capota de lona bajada, el coche revelaba su verdadera naturaleza: un biplaza de líneas depuradas, equipado con el motor de 3,0 litros y 215 caballos de potencia. La variante abierta mantenía la inyección directa y la precisión mecánica que caracterizaba a Mercedes,
Cuando el 300 SL Roadster llegó a los concesionarios en 1960, se presentaba como una alternativa genuina a los deportivos italianos. Su motor de seis cilindros en línea entregaba 215 caballos de potencia desde 3.0 litros de cilindrada, suficientes para dominar las carreteras de montaña. La estructura de aluminio y bastidor tubular lo hacía ágil, precisamente lo que los comprado
En 1972, el mercado ibérico recibía este coupé de techo fijo como respuesta a quien buscaba deportividad sin renunciar a la protección todo el año. El motor de 3,5 litros entregaba 200 caballos, suficientes para satisfacer al comprador exigente. Con esta variante cerrada, Mercedes ampliaba su oferta más allá del roadster descapotable tradicional.
En un mercado donde el Porsche 911 Turbo y el Jaguar XJ220 dominaban los titulares, el 500 SL AMG de Mercedes ofrecía una alternativa más refinada. Los 389 caballos del V12 de 6,0 litros no eran mera cifra: entregaban una aceleración visceral que definía el carácter de este roadster para compradores que buscaban lujo sin renunciar a potencia.
El catálogo de 2022 presentaba tres carrocerías distintas: el roadster descapotable, la variante de techo retráctil automático, y la edición Black Series enfocada al rendimiento. Todas compartían el motor biturbo de 4,0 litros con 585 caballos de potencia, pero los paquetes de equipamiento permitían personalizar la experiencia de conducción. Las opciones interiores abarcaban de
Cuando el nuevo AMG SL llegó a los concesionarios en 2023, redefinía el segmento del roadster de lujo. Con motores que iban desde 381 hasta 645 caballos, carrocería descapotable de tela retráctil y una arquitectura completamente renovada, el modelo enfrentaba directamente a los rivales europeos de alto rendimiento.
En 2024, el SL AMG llegaba a los mercados ibéricos como respuesta directa al 911 Carrera y el M440i: un V8 biturbo de 585 caballos que aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos. La capota eléctrica de tela se replegaba en apenas 16 segundos, permitiendo la conducción descapotable incluso en autopistas. Su carácter era claramente deportivo, sin concesiones al lujo blando de la c
El motor de cuatro cilindros turboalimentado de 2.0 litros fue la base mecánica del 43 en 2023, entregando 381 caballos de potencia a través de una transmisión automática de nueve velocidades. Esta arquitectura de propulsión reflejaba la apuesta de AMG por mantener el carácter deportivo mientras reducía cilindrada y consumo, especialmente relevante en mercados como Indonesia y
Cuando el SL llegó a los concesionarios en 1967, Mercedes lo enfrentaba contra rivales que aún vivían del pasado. Con su motor de seis cilindros y 2,3 litros entregando 150 caballos, el SL ofrecía un temperamento deportivo sin sacrificar la solidez de ingeniería que caracterizaba la marca. Su techo desmontable era más que estética: era respuesta práctica a la conducción abierta
Cuando el nuevo roadster llegó a los mercados ibéricos en 1970, traía consigo una propuesta diferente: el V8 de 3,5 litros y 230 caballos ofrecía carácter deportivo sin renunciar al confort de una gran turismo. La carrocería descapotable se complementaba con un techo duro extraíble, permitiendo al conductor elegir entre la sensación de libertad y la protección contra el clima.
El motor V8 de 3,5 litros con 200 caballos llegó a España en 1971 como el corazón de una máquina completamente rediseñada. La carrocería de aluminio y el techo eléctrico retráctil representaban un salto tecnológico respecto al modelo anterior. Para los compradores españoles de la época, este SL significaba acceso a una sofisticación germánica que pocas marcas locales podían riv
El catálogo de 1972 presentaba tres variantes de motor para satisfacer distintos apetitos: el 250 SL con su seis cilindros de 2.7 litros, el 280 SL de 2.8 litros inyectado, y el potente 350 SL con V8 de 3.5 litros y 200 caballos. Tanto la capota blanda como el techo duro rígido estaban disponibles, permitiendo al comprador elegir entre la experiencia descapotable pura o la prot
Cuando esta generación llegó a los concesionarios españoles en 1973, el mercado de los deportivos de lujo experimentaba una transformación. El SL se presentaba ahora con una opción de techo duro retráctil que apelaba a compradores que querían versatilidad sin renunciar al carácter abierto. El motor V8 de 4,5 litros y 180 CV se reservaba para los más exigentes.
Cuatro variantes mecánicas y dos estilos de carrocería definían la gama de 1977: el SL de líneas clásicas y el SLC cupé, ambos compartiendo plataforma. El motor de 3,8 litros ofrecía 180 caballos, suficientes para los mercados ibéricos donde el lujo y la potencia viajaban juntos. El techo automático era el toque que los españoles esperaban.
Cuando el SL 1980 llegó a los concesionarios españoles, representaba la culminación de una tradición de descapotables de lujo. La gama ofrecía dos opciones de V8: el motor de 3,8 litros con 204 caballos y el potente 5,0 litros de 245 caballos. El techo retráctil electrónico se abría en segundos, permitiendo disfrutar del aire libre sin renunciar al confort. Era el roadster que
Cuando el 500 SL llegó a los concesionarios españoles en 1982, representaba el pico de la oferta Mercedes en descapotable. Su motor de 5,0 litros alcanzaba 245 caballos, suficientes para dominar las carreteras costeras mediterráneas. El techo retráctil motorizado funcionaba a la perfección, permitiendo al conductor cambiar de atmósfera en cuestión de segundos.
La gama de 1984 ofrecía principalmente la carrocería descapotable de dos plazas, aunque la dureza del mercado estadounidense había obligado a Mercedes a mantener opciones mecánicas variadas. El motor V8 de 5,0 litros entregaba 231 CV con una suavidad característica. Los compradores españoles veían en el SL un viaje hacia el lujo más que una máquina de velocidad pura.
Cuando la versión 1985 llegó a los concesionarios, el SL consolidaba su posición como referencia indiscutible del segmento de lujo deportivo abierto. Mercedes ofrecía dos carrocerías: el roadster clásico y el coupé de techo duro, ambos con acabados exquisitos. Bajo el capó, el V8 de 3,8 litros entregaba 204 caballos, mientras que la opción de 5,0 litros alcanzaba 245 caballos.
El motor V8 de 5,6 litros entregaba 227 caballos de potencia en la configuración internacional de 1988, alimentado por un cambio automático de cuatro velocidades probado en mercados europeos. La transmisión había sido perfeccionada durante años de producción, permitiendo aceleración suave desde baja velocidad. Los mercados ibéricos recibieron esta misma mecánica con ajustes de
En 1989, la gama ofrecía dos carrocerías: el descapotable clásico y el cupé con techo duro retráctil. El V8 de 5,0 litros entregaba 300 CV con una suavidad característica de Mercedes. La suspensión independiente en los cuatro puntos y la dirección asistida hacían de cada variante una propuesta completa para el viajero exigente.
El motor de 2,8 litros de seis cilindros entregaba 193 caballos, mientras que el V8 de 5,0 litros alcanzaba los 326 en esta encarnación de 1990. La mecánica beneficiaba de sistemas de tracción mejorados y una dirección asistida de precisión que respondía con naturalidad en curvas. El SL de este año presentaba un carácter equilibrado: ni deportivo agresivo ni demasiado refinado,
Cuando esta generación llegó a los concesionarios españoles en 1992, el SL se presentaba como el descapotable de referencia en su segmento. Disponía de dos motorizaciones: el seis cilindros de 3,0 litros con 231 caballos y el V8 de 5,0 litros entregando 326 CV. El techo retráctil electrónico era equipamiento de serie, junto con dirección asistida y frenos ABS. Las versiones ofe
En el mercado europeo de 1993, el SL competía contra rivales británicos y bávaro con una propuesta clara: lujo descapotable con techo retráctil de aluminio. El motor de seis cilindros entregaba 231 caballos con una suavidad característica de Mercedes. La dirección asistida y los frenos ABS eran equipamiento estándar en todas las versiones.
Cuando el modelo alcanzó los concesionarios ibéricos en 1994, llegaba con dos propuestas mecánicas diferenciadas. El seis cilindros de 3,2 litros entregaba 231 caballos, mientras la versión V8 de 5,0 litros ofrecía 326 caballos para quienes buscaban aceleración sin compromiso. El techo retráctil rígido y la caja automática de cinco marchas definían el carácter de confort absolu
Con la llegada de 2003, Mercedes presentó el SL renovado al mercado español como el referente en descapotables de lujo. El motor V6 de 3,2 litros generaba 215 CV, mientras que el V8 de 5,0 litros alcanzaba 306 CV. El techo retráctil de aluminio se cerraba en apenas 25 segundos, una innovación que fascinaba a los compradores ibéricos. La suspensión neumática adaptativa mejoraba
En un segmento donde el Porsche 911 Cabriolet reinaba y el BMW Z8 ofrecía purismo, el SL llegaba con una propuesta diferente: el techo rígido retráctil de cinco capas de acero, el V8 de 5,0 litros generando 302 caballos, y una arquitectura que priorizaba la seguridad sin renunciar al placer de conducción descapotable.
Cuando llegó a los mercados ibéricos, el SL 2005 se presentaba con dos opciones de motor V8: el 5,5 litros de 500 CV para los compradores más exigentes, y una versión de menor cilindrada para los que buscaban eficiencia. La carrocería descapotable ofrecía ese equilibrio entre potencia bruta y elegancia que los compradores españoles y portugueses valoraban. El techo retráctil de
El motor V8 de 5,5 litros con 382 caballos era la única propuesta mecánica para mercados como Canadá y Estados Unidos en 2006. Bajo el techo retráctil de aluminio se escondía una ingeniería pensada para largas distancias y prestaciones sostenidas, características que definían el carácter de esta generación R230 en territorio norteamericano.
La gama del SL 2007 se presentaba en dos configuraciones mecánicas principales: el V8 de 5,5 litros con 382 caballos y el más potente 6,2 litros de 518 caballos. Ambas variantes compartían el carrocería de descapotable con techo duro retráctil, interiores actualizados y sistemas de confort que reflejaban los estándares de lujo Mercedes en aquella década.
Cuando el SL 2008 llegó a los concesionarios norteamericanos, Mercedes-Benz lo posicionó como el descapotable de referencia para quien buscara lujo sin sacrificar dinamismo. La gama ofrecía dos carrocerías: el roadster tradicional y la versión con techo panorámico retráctil de aluminio, que se abría en apenas veinte segundos. El motor V6 de 3,5 litros entregaba 306 caballos, mi
Cuando el SL 2009 llegó a los concesionarios españoles, competía contra un BMW 650i Cabrio más musculoso y un Porsche 911 Cabriolet más ágil, pero Mercedes ofrecía algo distinto: sofisticación alemana con techo de aluminio retráctil. El motor V8 de 5,5 litros entregaba 382 caballos con fluidez inmejorable. La suspensión neumática se ajustaba automáticamente, transformando cada
En 2010, el SL llegaba a los concesionarios ibéricos como un roadster completamente redefinido. El techo duro retráctil seguía siendo su rasgo distintivo, pero ahora acompañado de un V6 de 3,5 litros con 306 caballos o un V8 de 5,5 litros entregando 435 caballos. La combinación de tecnología y potencia lo posicionaba como referencia en su segmento para el mercado español.
Cuando el mercado norteamericano recibía esta versión, el SL competía directamente contra el Porsche 911 Cabriolet y el BMW Z4, diferenciándose por su tamaño y presencia. El motor V8 de 5,5 litros entregaba 435 caballos en la versión base, suficientes para acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de cinco segundos. La capota eléctrica retráctil seguía siendo su mayor seña de identi
En los mercados ibéricos, la séptima generación SL llegaba con equipamiento específico. El mercado español recibía versiones con tapicería de cuero Designo, sistemas de seguridad avanzados y climatización de cuatro zonas. La motorización de 5,5 litros entregaba 435 caballos con respuesta inmediata en carretera de montaña.
La mecánica del 2013 ofrecía dos filosofías bien distintas: el V6 de 3,5 litros con 306 caballos para quien buscaba elegancia moderada, o el V8 biturbo AMG de 5,5 litros entregando 571 caballos para quien deseaba adrenalina pura. La suspensión adaptativa, disponible en la gama, permitía ajustar el carácter del coche entre confort y dinamismo. Para el mercado ibérico, esta duali
La gama 2014 se estructuraba alrededor de una sola carrocería descapotable, pero con tres opciones de motorización que cubrían distintos perfiles de comprador. El V6 de 3,5 litros ofrecía 306 caballos para quien buscaba equilibrio; el V8 biturbo de 4,7 litros entregaba 455 caballos; y la versión AMG alcanzaba 585 caballos con tecnología de sobrealimentación. La transmisión auto
Cuando el SL actualizado llegó a las concesionarios españolas en 2015, traía consigo dos opciones de motor turboalimentado que reflejaban las nuevas prioridades del mercado europeo. El V6 de 3,5 litros ofrecía 306 caballos de potencia, mientras que el V8 biturbo de 5,5 litros alcanzaba 585. El capó automático, los sistemas de asistencia avanzados y el interior rediseñado posici
Cuando el SL llegó a los concesionarios españoles en 2016, competía directamente contra el BMW M440i y el Porsche 911 Carrera, pero con un carácter propio. El motor V8 biturbo de 4,7 litros entregaba 455 caballos, mientras que la carrocería de aluminio—80 kilos más ligera—mejoraba la agilidad general. La transmisión automática de nueve velocidades garantizaba cambios suaves y r
El SL 2017 llegó a los mercados ibéricos con especificaciones adaptadas para las preferencias locales: tapicería de cuero Nappa, sistemas de seguridad avanzados y un chasis calibrado para carreteras de montaña. La gama ofrecía el potente V8 biturbo de 585 caballos en la versión 63 AMG, posicionándose como el descapotable de lujo más completo frente a rivales británicos y aleman
El SL de 2018 llegó con un V6 turboalimentado de 3,0 litros capaz de 367 caballos como base, mientras que el V8 biturbo de 4,0 litros entregaba 585 caballos en la cúspide de la gama. Esta estructura mecánica dual permitió a Mercedes ofrecer tanto eficiencia como prestación pura. La transmisión automática de nueve velocidades gestionaba ambas configuraciones con precisión, propo
La gama 2019 presentaba el SL 450 con 362 caballos como punto de entrada, mientras el AMG 63 ofrecía 585 con sobrealimentación doble. Ambas versiones compartían carrocería de aluminio y techo retráctil de magnesio. El catálogo incluía configuraciones de tapizado en cuero Nappa, sistemas de sonido Burmester, y paquetes de rendimiento para el mercado europeo.
En 2015, los mercados internacionales recibían dos propuestas divergentes bajo el techo retráctil de Mercedes. El SL base llegaba con motor V6 biturbo de 3,5 litros y 306 caballos, dirigido al comprador que buscaba elegancia y confort en viajes largos. El AMG SLC, con su V8 biturbo de 5,5 litros (585 CV), perseguía un público completamente distinto: pilotos que exigían potencia
Frente al Porsche 911 Carrera y el BMW M440i, el SL 2016 se posicionaba como referencia de versatilidad: el AMG GT S entregaba 510 caballos desde su V8 biturbo de 4.0 litros, mientras el SLC ofrecía eficiencia con cuatro cilindros turbo. El comprador que buscaba dinamismo accesible elegía el SLC; quien demandaba potencia sin concesiones optaba por la variante GT S.
El motor de cuatro litros biturbo generaba 585 caballos en la versión más potente, aunque la gama 2019 ofrecía también un seis cilindros turbo de 367 CV para mercados más selectivos. La transmisión automática de nueve velocidades respondía con precisión germánica, mientras la suspensión adaptativa ajustaba su carácter entre confort y agilidad.
Cuando el SL 63 AMG de 2014 llegó a los concesionarios, se presentaba como el descapotable de altas prestaciones redefinido: carrocería completamente aluminio que economizaba 100 kilos, motor V8 biturbo de 5,5 litros con 585 caballos de potencia, y transmisión de doble embrague de siete velocidades que optimizaba tanto la entrega como el peso total.
Cuatro variantes mecánicas poblaban el catálogo de 2005: el V8 de 5.0 litros con 388 caballos, el V8 sobrealimentado de 5.4 litros entregando 469 caballos, el V12 biturbo con 612 caballos, y la versión Black Series reservada para mercados selectos. La carrocería descapotable se ofrecía con techo duro retráctil automático, un sistema que había evolucionado desde la generación an
Cuando la Black Series llegó a los concesionarios en 2009, redefinió lo que un roadster deportivo podía ser. Mercedes-AMG ofreció el V12 biturbo de 661 caballos en una configuración sin compromisos: carrocería afectada, suspensión radical, todo pensado para el piloto que exigía lo máximo. Era la culminación de una era, no el comienzo de otra.
El corazón mecánico latía con un V8 de 6,3 litros capaz de 571 caballos, acoplado a una caja automática de siete marchas que canalizaba la potencia hacia las ruedas traseras sin titubeos. Su régimen máximo de 7.200 rpm revelaba la filosofía AMG: motor atmosférico puro, sin turbocompresión, buscando la respuesta inmediata.
El motor V8 de 4,6 litros con 435 caballos y 680 Nm de par constituía el corazón del SL 417 Mille Miglia de 2015. Montado longitudinalmente en una estructura de aluminio refinada, este propulsor entregaba aceleración fluida desde bajas revoluciones, característica que definía el carácter de esta edición especial destinada a coleccionistas exigentes.
El motor transversal de 1,9 litros entregaba 130 caballos con la precisión mecánica que Mercedes garantizaba incluso en modelos compactos. La SLC de 1972 llegó a Japón como respuesta a quienes buscaban un roadster genuino pero accesible. Su estructura ligera y su dirección directa la diferenciaban de los coupés más pesados. Era un automóvil pensado para la conducción diaria con
La gama de 1973 presentaba dos configuraciones de carrocería: el roadster descapotable y la versión con techo duro extraíble. El motor de 1,6 litros con 110 CV se mostraba ágil en los cambios, mientras que la opción de 2,0 litros ofrecía mayor empuje para quien buscara prestaciones más contundentes. Los interiores en cuero y las molduras cromadas reflejaban el nivel de acabado
Cuando el SLC llegó a los concesionarios españoles en 1976, ofrecía la variedad que los compradores de lujo esperaban: berlina, coupé, cabriolet y familiar. El motor de 2,8 litros con 185 caballos proporcionaba una conducción serena, característica que Mercedes cultivaba para mercados mediterráneos. Las opciones de tapizado y equipamiento reflejaban el gusto de la época por el
El motor de seis cilindros en línea de 2,3 litros con 150 caballos convivía en el catálogo de 1977 con la opción más potente: el V8 de 2,8 litros entregando 185 CV. Este dúo mecánico definía dos filosofías de conducción bien distintas dentro del mismo chasis. El techo duro retráctil convertía el SLC en un automóvil versátil, capaz de funcionar como cupé cerrado o descapotable s
Cuando el SLC llegó a los concesionarios españoles en 1979, ofrecía una propuesta única: un coupé descapotable con la solidez de Mercedes. Disponía de tres motores entre 2,3 y 3,8 litros, caja automática de tres velocidades y dirección asistida. Era el vehículo elegido por quienes buscaban lujo deportivo sin renunciar a la practicidad de una berlina moderna.
El catálogo de 1980 presentaba el SLC en una única configuración de carrocería: roadster de dos plazas con capota de tela que se desplegaba manualmente. El motor de cuatro cilindros en línea, con 2,0 litros de cilindrada y 136 caballos de potencia, se ofrecía como única opción mecánica. Los compradores españoles apreciaban la tracción trasera, la dirección directa y el comporta
El archivo contiene 109 documentos originales que cubren la gama SL. Incluyen folletos, catálogos de concesionarios, kits de prensa y literatura de fábrica abarcando varias décadas. La colección documenta la evolución completa de esta legendaria serie de modelos.
El archivo se extiende de 1955 a 2024, cubriendo siete décadas de historia SL. Todas las generaciones principales están documentadas de manera exhaustiva. Esta cronología extensa muestra cómo el modelo evolucionó a través de diferentes eras y condiciones de mercado.
Sí, estos documentos originales son invaluables para trabajos de restauración. Contienen especificaciones técnicas auténticas, detalles de equipamiento y opciones de color para cada año modelo. Los propietarios pueden verificar especificaciones originales y asegurar restauraciones históricamente precisas.
El archivo incluye documentos de 18 mercados diferentes en todo el mundo. Cada región tenía folletos únicos reflejando preferencias locales y regulaciones. Esta diversidad muestra cómo Mercedes comercializaba el SL diferentemente en Europa, América del Norte y otros territorios.
La colección documenta cinco generaciones principales: el 190 SL, 230 SL, 300 SL, 300 SL Roadster y 350 SLC. Cada generación está representada por documentos de fábrica originales. Esta cobertura completa permite comparación detallada de cada generación.
Esta página de archivo se enfoca en los documentos mismos, no en especificaciones del vehículo. Detalla qué literatura existe, información de fuentes y períodos cubiertos. La página de catálogo presenta datos técnicos y opciones de equipamiento de los vehículos.
El archivo se actualiza regularmente cuando se adquieren nuevos documentos originales. Folletos y catálogos raros se añaden continuamente. Se anima a los visitantes a volver periódicamente para descubrir nuevos materiales.